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jueves, 28 de octubre de 2010

Ana María La Fea

(Flor de Aquí)



Compuesta en la década de los años treinta del pasado siglo, por los compositores Perelló y Mostazo, fue cantada con gran maestría por algunos artistas de la época, siendo Miguel de Molina uno de los que mejor la cantaron.
La historia nos cuenta como las burlas recaían sobre una poco agraciada mocita, por su fealdad.
(No he podido conseguir la versión en audio, pero os la dejo en video para que la disfrutéis)


Ana María La Fea

Era Ana María
Por buena y por fea
La risa del barrio
La burla de tós.

A nadie atraían
Sus trajes de sea
Y nadie en la vida
De amores le hablo.

Cuentan que una noche
Un guapo mocito
Al verla tan rara se quiso burlar.
Y en plan de guasita
Con unos amigos
Al pie de de su reja
Lanzó este cantar:

¡Ana María.
Ana María la fea.
¡Qué desgraciaíta eres!
¡Que aunque te vistas de sea
Naide en el mundo te quiere!
¡Sal a tu reja y no llores!
¡No pierdas tú la alegría
¡Que yo te doy mis amores!,
¡Ana, ay, mi Ana!
¡Mi Ana María!

Loca por la copla
Que alegre escuchaba
Su reja florida
Le abrió al rondador
Y al ver que de ella
Así se burlaba
de rabia y coraje
La fea lloró.

Era su martirio
Tan lento y sentío
Que al verla el mocito
La burla cortó.
Y al pie de su reja
Dijo arrenpentío
Besando unos labios
Que nadie besó:

¡Ana María.
Ana María la fea!
¡Qué desgraciaíta eres
Que aunque te vistas de sea 
Naide en el mundo te quiere!
¡Sal a tu reja y no llores,
No pierdas tú la alegría
Que yo te doy mis amores
Ana, ay, mi Ana
Mi Ana María!




lunes, 27 de septiembre de 2010

Sevillanas Del Espartero

Clavel Rojo (Imagen de Internet-sin datos)


Sevillanas del Espartero - Miguel de Molina  DESCARGA AQUI

Manuel García Cuesta El Espartero, nacido en Sevilla el 18 de enero de 1865, fue uno de los toreros con más presencia en el repertorio coplero y, además, fue un ídolo entre las mujeres. Maoliyo, como familiarmente lo llamaba la gente, dejó para la historia del anecdotario taurino, en respuesta a la pregunta de por qué se dedicaba a una profesión de riesgo como los toros, la célebre frase: “Más cornás da el hambre”.
Tomó la alternativa el 13 de septiembre de 1885, de manos de Antonio Carmona El Gordito, y alternó con los más grandes toreros de su época. 

(Cartel toros de la revista taurina "La Lidia".  Titulo "Manuel Garcia  el Espartero" nº 30 Lunes 26 octubre año 1885)

El 27 de mayo de 1894, cuando iba camino de la plaza de toros de Madrid para tomar parte en la corrida en la que estaba anunciado, se cruzó con una comitiva fúnebre. Tocó madera y miró de soslayo a su cuadrilla.
En el coso de la calle de Alcalá le esperaba el toro Perdigón, de la ganadería de Miura que, ya herido de muerte, lo empitonó por el vientre. Veinte minutos después, en la enfermería de la plaza, El Espartero expiraba. Eran las cinco y cinco minutos de la tarde.
Texto:  
Don Pepe y Don José


La letra de estas sevillanas fue compuesta por Quintero León y Quiroga para Miguel de Molina, pero también fue grabada y cantada por Conchita Piquer.


Sevillanas del Espartero

Las mujeres de Sevilla, es menesté que se compongan.
Menesté que se compongan
Las mujeres de Sevilla
Ole, ole, ole, y olé,
Las mujeres de Sevilla
Es menesté que se compongan.

Menesté que se compongan
Que se ha muerto el Espartero
Ay, ay, ay, ay,
Que se ha muerto el Espartero
Para que las quiera yo más.

Vaya una pena
Que se ha muerto el rey de los toreros
De luto esta Sevilla entera
Y san teñío los pañuelos de negro
To las cigarreras.

Y al hijo del Espartero, lo quieren meter a fraile.
Lo quieren meter a fraile
Y al hijo del Espartero
Ole, ole, ole y olé,
Y al hijo del Espartero
Lo quieren meter a fraile.

Lo quieren meter a fraile
Y la cuadrilla le dice
Ole, ole, ole y olé,
Y la cuadrilla le dice
Torero como tu paré.

La Maestranza ya ha puesto
Luto en sus balcones
Y la bandera a media asta y hastá
Mandó poner crespones
En los chiqueros de la plaza.

Los toritos de miura ya no tienen miedo a nada.
Ya no tienen miedo a nada
Los toritos de miura
Ole, ole, ole y olé,
Los toritos de miura
Ya no tienen miedo a nada
Ya no tienen miedo a nada
Que se ha muerto el Espartero
Ay, ay, ay, ay,
Que se ha muerto el Espartero
Y el mejor que los mataba.


Y Arza la guasa
Y que te metiste en la cocina
Y que te llenaste telaraña
Y que te pusiste unas botinas
Que con  los tacones de caña.


Estas mismas sevillanas las podéis deleitar en este enlace de Youtube


sábado, 21 de agosto de 2010

Te quiero

(Flor de browse.deviantart)


Te Quiero - Miguel De Molina -   


Esta copla fue compuesta por el trío Valverde León y Quiroga y grabada por Miguel de Molina, integrándola a su gran repertorio de éxitos.
La historia es sencilla y dulzona: El joven promesa que se queda prendado de la inocente y casta mocita a la que no le importan los bienes materiales con la que culmina sus amores. El destino también aporta su melaza haciendo del joven un afamado y valiente torero siendo los dos felices.


Te Quiero

Es Carmelilla la cigarrera
Una mocita como no hay dos,
Es morenita y es trianera
y tié en su cuerpo la gracia é Dios.

Los señoritos van a Triana
A ver cual de ellos
La pueden lograr,
Pero con oro nadie la gana
Porque es gitana de calidad.

Tan solo un mocito que bien la camela
cantando bajito le dice a Carmela:

Te quiero, porque tienes los ojitos
Lo mismito que luceros,
Te quiero, que me sabes a canela
Y me hueles romero.
Carmela mía que guapa eres,
La más bonita de las mujeres.
Tú te ríes de los hombres
Tú desprecias el dinero
Y por eso yo te quiero.

Igual que Carmen la cigarrera
Ya Carmelilla famosa es,
Porque en las plazas de España entera
Se aplaude el arte de su Manuel.

El chavalillo que la quería
Sus ambiciones ya consiguió,
Y es el torero de más valía
Que en la Maestranza se consagró.

Y anoche en Santa Ana
Los dos se han casado,
Y así a su gitana
Manuel le ha cantado:

Te quiero, porque tienes los zacai
Lo mismito que luceros,
Te quiero, que me sabes a canela
Y me hueles a romero.
Carmela mía, que guapa eres
La más bonita de las mujeres.
Tú te ríes de los hombres
Tú desprecias el dinero
Y por eso yo te quiero.






viernes, 10 de abril de 2009

Miguel De Molina


"Te lo juro yo"-(Danzón)- (Copla extraída gratuítamente del blog reminiscencia de la copla)

Flor Lirio Morado de aquí

Un diez de abril de 1908, nacía en Málaga, en el seno de una familia andaluza muy humilde, Miguel Frías de Molina, curiosamente el mismo año que naciera el más importante autor de las letras de la Copla, Rafael de León, de quien sería amigo y cómplice entrañable. Según cuenta él en su propia biografía, un libro emocionante y desolador a un tiempo con el título de “Botín de Guerra”, difícil de conseguir en estos tiempos de la inmediatez y el “burdoseller literario” en el que el fondo ha desaparecido prácticamente en las librerías, Miguel Frías, conocido para la posteridad como Miguel de Molina, abrió los ojos al mundo en una España donde habitaba la pobreza, los terratenientes, la superstición y la miseria que acabarían detonando en la nefasta guerra civil.

El joven malagueño aprendió con tenacidad y un espíritu inquebrantable la dureza de la vida muy pronto ya que su padre era epiléptico y pasaba los días postrado en la cama, y las mujeres de la familia: su abuela, su madre y sus cuatro tías, que lo rodearon siempre, se afanaban con esfuerzo en sacar adelante la familia sin la contribución paterna dado su estado de salud.


A los 13 años, Miguel toma la decisión de marcharse del hogar familiar. Su vida se convierte en ese momento en un puro avatar: en Algeciras consigue trabajo en un burdel regentado por una mujer conocida como “Pepa la Limpia”. Esta y su amante, encariñados con el muchacho, invitan a Miguel a viajar a Granada para presenciar un espectáculo organizado por Manuel de Falla y Federico García Lorca, en el que, por cierto, el primer premio de flamenco se lo llevase un jovencísimo y desconocido Manolo Caracol.

Aquel viaje sería una revelación para Miguel, y punto de inflexión en su vida para decidir lo que quería ser. A la gran admiración por Lorca, a quien conocerá personalmente más adelante, entablando amistad con él, se une el descubrimiento del género musical de la copla, absoluto rey del momento y banda sonora sentimental de los españoles desde mediados de los años 20. Decidido, abandona el burdel de Pepa, viaja a Tetuán y de allí a Granada y Sevilla, donde organiza espectáculos para los turistas.

La República y los “Ojos verdes”


El año de la proclamación de la República es cuando Miguel Frías se decide a dedicarse profesionalmente al mundo del espectáculo, convirtiéndose a partir de ese momento en Miguel de Molina y popularizando canciones como “El día que nací yo” y “Ojos verdes”, a cuyo nacimiento asistió. Cuentan y se tienen datos de que en 1931, en el café de Oriente de Barcelona, en una mesa con Federico García Lorca, Rafael de León y con el cantante Miguel de Molina, se escribió la letra para el cantante malagueño, aún sin música, o al menos Miguel se la pidió a su autor y amigo. Miguel de Molina se enfadaría mucho al verla cantada por otras intérpretes como Blanquita Suárez, que tampoco fue la primera en interpretarla ya que se estrena en plena guerra en la voz de Rafael Nieto, y Estrellita Castro, en versión retocada por el autor Salvador Valverde, aunque, como si fuera una cosa de destino, la canción no sería un éxito hasta que la cantara Miguel en 1939, razón de la reconciliación de los amigos.

En 1932, en el Teatro Coliseum de Madrid, participa en el espectáculo “Manolo Reyes” Al mismo tiempo, Miguel obtiene un gran éxito bailando el “Amor Brujo” de Falla, en la compañía de Antonia Mercé cuyo estreno tiene lugar en el Teatro Español de Madrid, ya que es un artista de composturas muy finas, que rompe moldes utilizando chaquetillas muy ajustadas y floreadas, que nunca ocultó su homosexualidad, marcando su enorme personalidad y cantando muchas de las coplas en masculino, como “Ojos verdes” o “La falsa Moneda”, que cuentan que salía a cantar con el torso desnudo, o sólo cubierto por unas monedas pegadas, lo que le da fama en la época republicana, y le causa persecuciones después.

Dos años más tarde, se produciría su debut en un espectáculo propio. Fue en el Teatro Fontalba y entre otros números, interpretaba el pasodoble Mujeres de España y Gabriel Montoya, una canción gitana con letra de Rafael de León. En Mayo de ese mismo año, intervendría en Tapices del tablao español, junto a la fabulosa Carmen Amaya, que se estrena en el Liceo de Barcelona,


Miguel triunfa en Madrid, Barcelona y Valencia donde alcanza su madurez y consagración artística. El estallido de la guerra civil le coge rodando su primera película en Barcelona, que nunca sería estrenada como represalia, y se entrega a la labor de animar con sus espectáculos a las tropas republicanas, lo que le costaría con la dictadura muy caro.


En la España ya franquista Miguel de Molina recibe la visita de un empresario, miembro del Movimiento, quien le obliga a firmar un contrato para actuar por toda España. Si no acepta las condiciones, se le prohibirá trabajar y su pasado como artista en las tropas republicanas le pasará factura.

Además su carrera artística, casi meteórica, se vio perjudicada por su condición de homosexual. El artista cobraba 5000 pesetas por actuación pero con la instauración de la dictadura, el empresario sólo le ofrecía 500 pesetas. Además, lo obligaba para que aceptase pues en el caso contrario lo acusarían de republicano.

Cuando lleva un año junto a otra compañera actuando para este empresario, aunque sabe que detrás hay alguien más importante, decide no renovar el contrato y así lo comunica a su interlocutor.


Recibe esa noche una visita de tres individuos que le obligan a subir a un coche manifestándole que tienen orden de llevarle a la Jefatura Superior de Policía en el Paseo de la Castellana, pero el vehículo seguirá hasta un descampado donde Miguel de Molina es brutalmente torturado: le arrancan el pelo a jirones, le rompen varios dientes y le desfiguran completamente la cara mientras le gritan “esto por rojo y maricón”, como aseguran que pasó en el caso de Federico García Lorca, antes de fusilarlo. Probablemente quienes le propinan la paliza lo dan por muerto, razón por la que salva, a pesar de las lesiones, la vida.

También recibe una notificación para ser confinado en Cáceres y de ahí pasará a Buñol, donde se le prohíbe trabajar. Consigue de un amigo un pasaporte para viajar a Buenos Aires, y se exilia. En la capital argentina triunfa allá donde actúa y adquiere una casa. Sin embargo, un día recibe una orden de que debe abandonar el país, por orden de la embajada española, y es extraditado sin más explicaciones. Cuando vuelve a España se ve obligado a malvivir y descubre que todas sus desgracias: la explotación en las actuaciones durante los primeros años del franquismo, la paliza, la prohibición de actuar, su expulsión de Buenos Aires, etc. se deben a un mismo personaje: un alto funcionario de Asuntos Exteriores del gobierno de Franco al que no conoce ni ha visto jamás.


Huye entonces a México y vuelve a sucederle lo mismo: Miguel de Molina está teniendo un notable éxito allá donde actúa, pero los teatros son controlados por un sindicato que preside Jorge Negrete. A partir de ahí se le intentan “reventar” algunos espectáculos; colocan petardos en sus actuaciones e incluso una de ellas es interrumpida con grandes gritos por el secretario de Negrete: ni más ni menos que Mario Moreno “Cantinflas”.

Por fortuna para el artista, el gobierno de Argentina cambia y Miguel de Molina recibe una llamada de Eva Perón para que actúe en Buenos Aires en un festival benéfico. Hasta allí viaja Miguel y le cambia la vida. Firmará contratos con multitud de empresarios y trabaja holgadamente.


En 1957 vuelve a España y recorre toda la geografía española actuando, aunque tiene que aguantar todas las crónicas que en su contra se escriben por su condición de homosexual y republicano, con toda clase de mofas y desprecios, por lo que regresa a Argentina, entristecido, para no volver a España, donde murió, y fue enterrado en el cementerio de la Chacarita con grandes honores, lejos de su Málaga natal, que hoy trata de recuperar sus restos desde el centenario de su nacimiento, en 2008.


Lo que resulta indudable es que Miguel de Molina, un siglo después, es el gran mito, la enorme figura de la Copla española, por encima de las vicisitudes y las pruebas de la vida. Quizá como en la copla “Antonio Vargas Heredia”, podría achacársele aquello de que era “El más arrogante y el mejor plantao, y por los contornos de Sierra Morena, no lo hubo más guapo, más bueno ni honrao”.

Quizá algunos muertos, como Antonio Machado o Miguel de Molina, siguen vivos en nuestra memoria, como ejemplos de integridad moral, creativa, intelectual y humana, aunque tuvieran que marchar, morir y enterrarse en tierra extraña.

Biografía escrita por : Manuel Francisco Reina es escritor y crítico literario


sábado, 7 de marzo de 2009

Ojos Verdes

(Flor Verde)

"Ojos Verdes" es una reivindicación de la canción popular española, compuesta por Quintero, León y Valverde.

La censura de la época hizo que se cambiaran algunas palabras de la letra.


Según todos los críticos y especialistas en canción española, ésta es la más inspirada que se haya compuesto hasta el momento presente, y, desde luego, la que más fervor arrastra por parte del público.
Fue muy disputada en su estreno, pues la querían para tal ocasión artistas de la categoría de Miguel de Molina y Concha Piquer.
Ambos la incorporaron a su repertorio con gran éxito, y la pasearon triunfalmente por los más importantes escenarios del mundo. Se dice también que el gran poeta Federico García Lorca (granadino, como el ambiente que describe la canción), lamentó no haberla escrito él.


Miguel de Molina la interpretó el sábado 13 de enero de 1940 en el Teatro Apolo de Valencia.


"Ojos Verdes"



Apoyá en er quicio de tu casa un día,
mirabas abrirse la noche de Mayo.
Pasaban los hombres, y tú sonreías
hasta que a tu puerta paré mi caballo.

Serrana, ¿Me das candela?...
y te doy este clavé
ven y toma de mis labios,
que yo fuego te daré.

Bajé der caballo
de cerca te ví
Y fueron tus ojos
dos verdes luceros
de Mayo pa mí...

Ojos verdes...
verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde,
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes,
con brillo de faca,
que san clavaíto
en mi corazón.
Para mí ya no hay soles,
luceros ni luna...
no hay más que unos ojos
que mi vía son.

Ojos verdes...
verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde,
y el verde, verde limón.

Vimos desde er cuarto apuntar el día,
y ansíar el alba la Torre La Vela...
Dejaste mis brazos cuan amanecía
y en mi boca un gusto, de menta y canela...

Serrana, para un vestío
yo te voy a regalar...
me dijiste estás cumplío.
No me tienes que dar ná.

Monté en el caballo,
y un beso te dí...
¡Y nunca una noche
más bella de Mayo
he vuelto a vivir...!

Ojos verdes...
verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde,
y el verde, verde limón.


La canción ha sido infinidad de veces interpretada. Aquí se puede ver en un montaje hecho por
Pasión Vega y Rocío Jurado

Fuente de Datos


Si te gusta esta copla la puedes descargar aquí

martes, 25 de noviembre de 2008

La Bien Pagá

Narciso

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La Bien Pagá - Miguel de Molina


Creada en los años de la Segunda República de la mano del letrista Juan Perelló, y del el músico y compositor Juan Mostazo Morales, la Copla “La Bien Pagá” no obtuvo el éxito que de ella se esperaba, asumiendo el propio Perelló en su estreno el lamentable fracaso que había sido. Decidieron entonces ambos creadores retocarla y arreglarla. Cantada por Miguel de Molina llegó a ser una obra maestra, pasando a la historia como una de las mejores canciones de Copla.


"La Bien Pagá"

Na te debo
Na me pido
Me voy de tu vera, olvídame ya
He pagao con oro tus carnes morenas
No maldigas, paya, que estamos en paz.
 
No te quiero
No me quieras
Si tu me lo diste, yo na te pedí
No me echas en cara que tó lo perdiste
También a tu vera yo tó lo perdí.
 
Bien paga
Si tú eres la bien paga
Porque tus besos compré
Y a mi te supiste dar
Por un puñao de parné
Bien paga, bien paga
Bien paga fuiste, mujer.
 
No te engaño
Quiero a otra
No creas por eso que te traicioné
No cayó en mis brazos
Me dio solo un beso
El único beso que yo no pagué.
 
Na te pido
Na me llevo
Entre esas paredes dejo sepultás
Penas y alegrías, que te doy y me diste
Y esas joyas que ahora pa otro lucirás.


(Miguel De Molina)


"La bien Pagá" es una de esas Coplas que hicieron (y hacen) mella aun del tiempo pasado desde su creación. Y si no, mirad la prueba en estos dos jóvenes nobeles que continúan para que siga viva.


 

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