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sábado, 4 de julio de 2009

Lola Flores

(Flor: Clavel rojo - imagen de aquí)

"Torbellino de Colores
No hay en el mundo otra flor
Que el aire mueva mejor mejor
Que se mueve Lola Flores."

(José María Pemán)
Puedes descargarla
(Lola Flores fue además una excelente recitadora de poemas. En 1967 graba un disco con poemas de Rafael de León. De entre ellos sobre sale “Requien por la muerte de García Lorca”.)



Requien por la muerte de García Lorca - Lola Flores (Recitado) -
Puedes descargarla aquí

Cuando la música habla y se convierte en un amasijo de revueltas de manos, de baile ondulante, de volantes que tornan en claveles, y forman un conjunto de embrujo embriagador, solamente hay un nombre que puede regalar tanga magia: Lola Flores.

Dolores Flores Ruiz, más conocida como Lola Flores, abrió los ojos al mundo en el número 45 de la calle Sol, en el gitano barrio de San Miguel, en Jerez de la Frontera (Cádiz), un 21 de Enero de 1923, y se podría decir que Lola comenzó a bailar ya en el vientre de su madre.
Su infancia, de extrema pobreza y relativa miseria, vino acompañada de la música, tal vez para dar un poco de alegría a su gitano corazón.

Desde muy pequeña captó todo lo que se cantaba y bailaba en la taberna de su padre, Pedro Flores “El Comino”, y a los doce años ya era conocida en todos los ambientes flamencos de Jerez, cantando las coplas de Concha Piquer y Estrellita Castro.
Contaba una edad de quince años cuando Manolo Caracol la contrató y la tuvo durante varios meses en la compañía que regentaba.

Con dieciséis años, en 1939, debutó en el Teatro Villamarta de Jerez, en el espectáculo “Luces de España”. Lola Flores cantaba “Bautizá con manzanilla”.
Decidido a complacer a su hija en su formación como artista, Pedro Flores vendió la taberna de Jerez de la Frontera y se trasladó con toda su familia a Sevilla y después a Madrid, donde Lola conoció a figuras como Estrellita Castro, o al maestro Manuel López Quiroga, quienes la alentaron a seguir con su carrera.

A finales de los años 30, se presentó ante el director Fernando Mignoni, que estaba buscando una chica para el papel de una gitana para su película Martingala. Lola tuvo que recitar el poema Morena Clara y fue contratada en el acto. En ella hacía el papel de una gitana y cobró un sueldo de 12.000 pesetas.
A partir de entonces emprendería su carrera artística entre el cine y la copla tras la guerra civil, trabajando en el espectáculo de Juan Carcellé, donde convirtió un gran éxito su copla “El Lerele”.

Ya con una merecida experiencia, montó su propia compañía, contratando para ello a Manolo Caracol, y preparando un espectáculo al que titularía “Zambra”. Juntos comenzaron una fructífera etapa y un turbulento romance.
Igualmente en su compañía protagonizaría la película “Embrujo” en 1946, y “La niña de la Venta” en 1951. Estos éxitos la llevaron a ser conocida en el extranjero.
Sin embargo tendieron a separarse a causa de un contrato millonario que les ofreció Cesáreo González para hacer unas películas en América, que él no quiso aceptar y ella sí.

Separada de Caracol popularizó “La Guapa de Cádiz” y “Copla y Bandera”, de los maestros Quintero-León y Quiroga.
Sus grabaciones de discos también iban en aumento. Se comenzó a consolidar su carrera y canciones como “La Zarzamora” y “La niña de Fuego”, entre otras, eran conocidas en todos los lugares.

Miguel Morayta la dirigió en 1953 en “Pena, penita, pena”, en 1953, y en “Limosna de Amores”, en 1955.
Hizo películas como “La Estrella de Sierra Morena”, con Cesáreo González, que además la llevó de gira a países americanos, en algunos de los cuales también rodó películas, algunas en coproducciones con México como “La Faraona”, en 1955.
Con Miguel Zacarías rodaría en 1956 “Sueños de oro” y “Maricruz”.
En 1962, rueda “El Balcón de la Luna”, junto a Carmen Sevilla y Paquita Rico, dedicándole además un considerable tiempo a sus espectáculos teatrales.
En 1967 es “Una señora estupenda”, de Eugenio Martín, con la que consigue un premio concedido por el Sindicado Nacional del Espectáculo.
Posteriormente rodaría “Truhanes”, o “Juana la Loca… de vez en cuando” ambas en 1983.
Otras películas recordadas son “La hermana San Sulpicio” de 1962 “Casa Flora” de 1972
En la Expo de Sevilla rueda el corto “Sevillanas” en 1992 de Carlos Saura.

Actuó en el Madison Square Garden de Nueva York, y de ella se decía: «No sabe cantar, no sabe bailar, no se la pierdan»

Lola Flores se casó, en 1959 en el Escorial, con el guitarrista Antonio González “El Pescaílla”, siendo madrina de la boda Paquita Rico. El matrimonio tuvo tres hijos, Lolita, Antonio y Rosario
A lo largo de su vida rodó más de una veintena de películas, innumerables canciones y viajó más de veinticinco veces a América.
En 1962 recibió El Lazo de Dama de Isabel la Católica, y fue premiada con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes.

Conocida allende los mares con el nombre de “La Faraona”, fue una de la las mujeres con más temperamentos, genio, embrujo y poderío en el mundo de La Copla.

Murió en su residencia de “El Lerele” el 16 de Mayo de 1995, a los 72 años de edad.
Su hijo Antonio lo haría quince días después.

Ambos descansan juntos en el Cementerio de La Almudena de Madrid.


En 1992, rodó con Carlos Saura el video Sevillanas. Puro arte.

martes, 21 de abril de 2009

La Parrala, Un Mito, Una Leyenda


(Flor Dalia Cactus)

Dolores Parrales Moreno “La Parrala”, nació en Moguer, Huelva, en 1845. Inició su andadura por el cante en un café cantante existente en la Plaza del Marqués de Moguer, pero su formación artística la realizó en Sevilla, consiguiendo la fama en el café Silverio de la capital andaluza.
Contrajo matrimonio con el guitarrista Paco de Lucena, uno de los principales maestro de la guitarra andaluza, y ambos actuaron en París, en 1889.
En 1884 lo hizo junto a otros cantantes de la época, entre ellos “La Macarrona”, durante una larga temporada en el café cantante de la Plaza de La Marina de granada, cosechando grandes éxitos y reconocida fama, haciendo de ella una de las más enciclopédicas cantaoras que ha tenido el flamenco.
Fue una mujer bella y de gran hermosura, con un atractivo que atraía irremediablemente a los hombres, y no sólo por su belleza, sino por su actitud ante la vida: se burló de todo y de todo se rió, no tomándose jamás nada en serio, ni el matrimonio. Jugó con los hombres lo mismo que jugó con la vida.
Todo esto hizo que pronto se convirtiera en leyenda.
Extraordinaria cantaora de seguiriyas, serranas, soleares y fandangos de su tierra natal, se dice de ella que fue la mejor y más fiel transmisora de los cantes de Silverio. Esto bastaría para merecer la gloria que se le ha ocultado. Fue además maestra de Antonio Silva “El Portugués”.
La Parrala es considerada la cantaora más general que se ha conocido hasta ahora. Además tenía predilección por los cantos machunos y sobre todos prefería nada menos que los de Silverio Franconetti: que por estar dotada de una facilidad pasmosa, cantaba por serranas, seguiriyas, livianas, cañas, polos y todos los cantes grandes por soleares.
Llegó a ser ídolo de todos los públicos de España. Con un salero sin igual cantaba la “canción del sereno” y “el pregón del pescaero”, preciosas canciones perdidas por falta de artistas que la ejecuten.
Xandro Valerio, moregueño, y Rafael de León, cuentan que, impresionados por las historias que de ella se contaban, le dedicaron un poema, mezcla de las vidas de Dolores y de su hermana Trinidad, que también trinfó en los cafés cantantes, y a la que se le atribuía adicción al vino. Al poema puso música Manuel Quiroga, naciendo así la copla de "La Parrala".
Posteriormente la inmortalizaría Concha Piquer en la película "Me casé con una estrella".
Dolores Parrales Moreno, "La Parrala", murió en 1915, en Sevilla, junto a su amigo y compañero Fernando el de Triana, autor del libro "Arte y Artistas Flamencos".

Federico García Lorca, en el “Poema del Cante” escrito en 1921 le dedica la tercera de las “Viñetas flamencas”, titulada “Café cantante”.
Lámparas de cristal
y espejos verdes.
Sobre el tablado oscuro,
la Parrala sostiene
una conversación
con la muerte.
La llama
no viene,
y la vuelve a llamar.

Las gentes
aspiran los sollozos.
Y en los espejos verdes,
largas colas de seda
se mueven.
LA PARRALA
(Letra de León y Valerio - Musica de Manuel Quiroga)
La Parrala dicen que era de Mogé
otros aseguran que fue de La Palma,
pero nadie supo de fijo saber
de dónde sería Trini La Parrala.
Las malas lenguas decían
que las claritas del día
Siempre le daban bebiendo,
pero nadie comprendía
el porqué de la agonía
que la estaba consumiendo.
Unos decían que sí,
otros decían que no,
y "pa" dar más que decir
La Parrala así cantó:
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que a La Parrala le gusta el vino.
Que no, que no, que no, que no,
ni el aguardiente ni el marrasquino,
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que si no bebe no "pue" cantar,
que no, que no, que no, que no,
que sólo bebe para olvidar.
¿Quién me compra este misterio?
adivina, adivinanza.
¿Por quién llora?, ¿por quién bebe?,
¿por quién sufre La Parrala?

Dos hombres riñeron una "madrugá"
dentro del colmao donde ella cantaba.
el que cayó herido dijo al expirar:
Por tu culpa ha sido, Trini La Parrala.
Los jueces, al otro día
a la Trini preguntaban
si aquel hombre conocía
y la Trini contestaba:
Yo no lo he visto en mi vida
ni sé por qué lo mataban.
Unos dijeron que sí,
otros dijeron que no,
y "pa" dar más que decir
La Parrala así cantó:
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que a La Parrala tiene un amante.
Que no, que no, que no, que no,
que ella no quiere más que a su cante,
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que si no bebe no "pue" cantar,
que no, que no, que no, que no,
que sólo bebe para olvidar.
¿Quién me compra este misterio?
adivina, adivinanza.
¿Por quién llora?, ¿por quién bebe?,
¿por quién sufre La Parrala?



El Príncipe Gitano - La Parrala - (puedes descargarla aquí)





Bibliografía: “Artes y artistas flamencos” / Fernando el de Triana – Gran Enciclopedia de Andalucía.
Os dejo que disfrutéis con este estracto de la película "Me casé con una estrella"
protagonizada por Concha Piquer, y filmada en Argentina, en 1951 cantando "La Parrala".

viernes, 10 de abril de 2009

Miguel De Molina


"Te lo juro yo"-(Danzón)- (Copla extraída gratuítamente del blog reminiscencia de la copla)

Flor Lirio Morado de aquí

Un diez de abril de 1908, nacía en Málaga, en el seno de una familia andaluza muy humilde, Miguel Frías de Molina, curiosamente el mismo año que naciera el más importante autor de las letras de la Copla, Rafael de León, de quien sería amigo y cómplice entrañable. Según cuenta él en su propia biografía, un libro emocionante y desolador a un tiempo con el título de “Botín de Guerra”, difícil de conseguir en estos tiempos de la inmediatez y el “burdoseller literario” en el que el fondo ha desaparecido prácticamente en las librerías, Miguel Frías, conocido para la posteridad como Miguel de Molina, abrió los ojos al mundo en una España donde habitaba la pobreza, los terratenientes, la superstición y la miseria que acabarían detonando en la nefasta guerra civil.

El joven malagueño aprendió con tenacidad y un espíritu inquebrantable la dureza de la vida muy pronto ya que su padre era epiléptico y pasaba los días postrado en la cama, y las mujeres de la familia: su abuela, su madre y sus cuatro tías, que lo rodearon siempre, se afanaban con esfuerzo en sacar adelante la familia sin la contribución paterna dado su estado de salud.


A los 13 años, Miguel toma la decisión de marcharse del hogar familiar. Su vida se convierte en ese momento en un puro avatar: en Algeciras consigue trabajo en un burdel regentado por una mujer conocida como “Pepa la Limpia”. Esta y su amante, encariñados con el muchacho, invitan a Miguel a viajar a Granada para presenciar un espectáculo organizado por Manuel de Falla y Federico García Lorca, en el que, por cierto, el primer premio de flamenco se lo llevase un jovencísimo y desconocido Manolo Caracol.

Aquel viaje sería una revelación para Miguel, y punto de inflexión en su vida para decidir lo que quería ser. A la gran admiración por Lorca, a quien conocerá personalmente más adelante, entablando amistad con él, se une el descubrimiento del género musical de la copla, absoluto rey del momento y banda sonora sentimental de los españoles desde mediados de los años 20. Decidido, abandona el burdel de Pepa, viaja a Tetuán y de allí a Granada y Sevilla, donde organiza espectáculos para los turistas.

La República y los “Ojos verdes”


El año de la proclamación de la República es cuando Miguel Frías se decide a dedicarse profesionalmente al mundo del espectáculo, convirtiéndose a partir de ese momento en Miguel de Molina y popularizando canciones como “El día que nací yo” y “Ojos verdes”, a cuyo nacimiento asistió. Cuentan y se tienen datos de que en 1931, en el café de Oriente de Barcelona, en una mesa con Federico García Lorca, Rafael de León y con el cantante Miguel de Molina, se escribió la letra para el cantante malagueño, aún sin música, o al menos Miguel se la pidió a su autor y amigo. Miguel de Molina se enfadaría mucho al verla cantada por otras intérpretes como Blanquita Suárez, que tampoco fue la primera en interpretarla ya que se estrena en plena guerra en la voz de Rafael Nieto, y Estrellita Castro, en versión retocada por el autor Salvador Valverde, aunque, como si fuera una cosa de destino, la canción no sería un éxito hasta que la cantara Miguel en 1939, razón de la reconciliación de los amigos.

En 1932, en el Teatro Coliseum de Madrid, participa en el espectáculo “Manolo Reyes” Al mismo tiempo, Miguel obtiene un gran éxito bailando el “Amor Brujo” de Falla, en la compañía de Antonia Mercé cuyo estreno tiene lugar en el Teatro Español de Madrid, ya que es un artista de composturas muy finas, que rompe moldes utilizando chaquetillas muy ajustadas y floreadas, que nunca ocultó su homosexualidad, marcando su enorme personalidad y cantando muchas de las coplas en masculino, como “Ojos verdes” o “La falsa Moneda”, que cuentan que salía a cantar con el torso desnudo, o sólo cubierto por unas monedas pegadas, lo que le da fama en la época republicana, y le causa persecuciones después.

Dos años más tarde, se produciría su debut en un espectáculo propio. Fue en el Teatro Fontalba y entre otros números, interpretaba el pasodoble Mujeres de España y Gabriel Montoya, una canción gitana con letra de Rafael de León. En Mayo de ese mismo año, intervendría en Tapices del tablao español, junto a la fabulosa Carmen Amaya, que se estrena en el Liceo de Barcelona,


Miguel triunfa en Madrid, Barcelona y Valencia donde alcanza su madurez y consagración artística. El estallido de la guerra civil le coge rodando su primera película en Barcelona, que nunca sería estrenada como represalia, y se entrega a la labor de animar con sus espectáculos a las tropas republicanas, lo que le costaría con la dictadura muy caro.


En la España ya franquista Miguel de Molina recibe la visita de un empresario, miembro del Movimiento, quien le obliga a firmar un contrato para actuar por toda España. Si no acepta las condiciones, se le prohibirá trabajar y su pasado como artista en las tropas republicanas le pasará factura.

Además su carrera artística, casi meteórica, se vio perjudicada por su condición de homosexual. El artista cobraba 5000 pesetas por actuación pero con la instauración de la dictadura, el empresario sólo le ofrecía 500 pesetas. Además, lo obligaba para que aceptase pues en el caso contrario lo acusarían de republicano.

Cuando lleva un año junto a otra compañera actuando para este empresario, aunque sabe que detrás hay alguien más importante, decide no renovar el contrato y así lo comunica a su interlocutor.


Recibe esa noche una visita de tres individuos que le obligan a subir a un coche manifestándole que tienen orden de llevarle a la Jefatura Superior de Policía en el Paseo de la Castellana, pero el vehículo seguirá hasta un descampado donde Miguel de Molina es brutalmente torturado: le arrancan el pelo a jirones, le rompen varios dientes y le desfiguran completamente la cara mientras le gritan “esto por rojo y maricón”, como aseguran que pasó en el caso de Federico García Lorca, antes de fusilarlo. Probablemente quienes le propinan la paliza lo dan por muerto, razón por la que salva, a pesar de las lesiones, la vida.

También recibe una notificación para ser confinado en Cáceres y de ahí pasará a Buñol, donde se le prohíbe trabajar. Consigue de un amigo un pasaporte para viajar a Buenos Aires, y se exilia. En la capital argentina triunfa allá donde actúa y adquiere una casa. Sin embargo, un día recibe una orden de que debe abandonar el país, por orden de la embajada española, y es extraditado sin más explicaciones. Cuando vuelve a España se ve obligado a malvivir y descubre que todas sus desgracias: la explotación en las actuaciones durante los primeros años del franquismo, la paliza, la prohibición de actuar, su expulsión de Buenos Aires, etc. se deben a un mismo personaje: un alto funcionario de Asuntos Exteriores del gobierno de Franco al que no conoce ni ha visto jamás.


Huye entonces a México y vuelve a sucederle lo mismo: Miguel de Molina está teniendo un notable éxito allá donde actúa, pero los teatros son controlados por un sindicato que preside Jorge Negrete. A partir de ahí se le intentan “reventar” algunos espectáculos; colocan petardos en sus actuaciones e incluso una de ellas es interrumpida con grandes gritos por el secretario de Negrete: ni más ni menos que Mario Moreno “Cantinflas”.

Por fortuna para el artista, el gobierno de Argentina cambia y Miguel de Molina recibe una llamada de Eva Perón para que actúe en Buenos Aires en un festival benéfico. Hasta allí viaja Miguel y le cambia la vida. Firmará contratos con multitud de empresarios y trabaja holgadamente.


En 1957 vuelve a España y recorre toda la geografía española actuando, aunque tiene que aguantar todas las crónicas que en su contra se escriben por su condición de homosexual y republicano, con toda clase de mofas y desprecios, por lo que regresa a Argentina, entristecido, para no volver a España, donde murió, y fue enterrado en el cementerio de la Chacarita con grandes honores, lejos de su Málaga natal, que hoy trata de recuperar sus restos desde el centenario de su nacimiento, en 2008.


Lo que resulta indudable es que Miguel de Molina, un siglo después, es el gran mito, la enorme figura de la Copla española, por encima de las vicisitudes y las pruebas de la vida. Quizá como en la copla “Antonio Vargas Heredia”, podría achacársele aquello de que era “El más arrogante y el mejor plantao, y por los contornos de Sierra Morena, no lo hubo más guapo, más bueno ni honrao”.

Quizá algunos muertos, como Antonio Machado o Miguel de Molina, siguen vivos en nuestra memoria, como ejemplos de integridad moral, creativa, intelectual y humana, aunque tuvieran que marchar, morir y enterrarse en tierra extraña.

Biografía escrita por : Manuel Francisco Reina es escritor y crítico literario


miércoles, 1 de abril de 2009

Juana Reina

"Flor Blanca con fondo Negro" - Imagen de aquí


"Ay Sevilla, villa, villa"-Juana Reina

Juanita Reina no era solo una tonadillera, sino una verdadera actriz dramática. Su voz, su ademán y sus dotes expresivas hicieron que la copla, la tonadilla, cobraran un lucimiento total. Todo ello estaba en los duendes de sus manos, de sus pies y de sus labios. Su garganta parecía temblar cuando subía al escenario a expresar, a sentir, cada hermosa canción. Juanita Reina incorpora al folclore español una personalidad y un estilo irrepetibles.


Nace Juana Reina Castrillo, artísticamente conocida como Juana Reina en Sevilla, el 25 de agosto de 1929, en pleno barrio de la Macarena.

Hija de Miguel Reina, (quien en principio era reacio a la vocación de sufija, pero que posteriormente sería su empresario), aprendió a bailar en la Academia de Enrique El cojo, y solía cantar en los eventos de la época que se celebraban en su barrio.

Cuando contaba trece años de edad, actuó por primera vez en una función infantil celebrada en el Teatro Cervantes de Sevilla, cantando una canción de Estrellita Castro “María Salomé”, obteniendo gran aclamación del público. Su padre, al enterarse de ello, y dándose cuenta del arte de su hija, consiguió, gracias al préstamo de 125.000 pesetas que le proporcionó una prima, montarle su primer espectáculo, “Los Churumbeles”, para presentarla a toda Andalucía.


Su primera grabación sonora llegaría en 1942, para la Compañía del Gramófono Odeón. Aquel disco de pizarra incluía las bulerías Los Churumbeles originales de Naranjo, Gardey y Currito y el pasodoble Cristo cordobé con letra y música de José Mezquida


Después marchó a Barcelona y siguió cosechando éxitos; allí grabó su primer disco con “la Voz de su amo” y realizó su primera película, “La Blanca Paloma”. En el Teatro Reina Victoria de Madrid estrena con rotundo éxito “Tabaco y Seda”, de Quintero y Quiroga, y con él recorre toda España. A partir de Entonces se suceden: “Cuentos de María Millones”, “La rosa Eterna”, “El Puerto de los Amores”, “Solera de España”, “La niña Valiente”, y “Rosa Espinosa”. En 1958 realiza una gira por América, dando recitales en Cuba y Venezuela. De nuevo en España representa un nuevo espectáculo “Sevilla, Trono y Tronío”, con el ballet del que poco después se convertiría en su marido: el también sevillano, Federico Casado Algrenti, “Caracolillo”, maestro indiscutible de danza en el más puro estilo.

Continuaría otra serie de espectáculos: “Filigrana Española”, “Al compás de mi cante”, “Canción y Danza” y “Con el arte por bandera.

También intercala cine: “”Canelita en Rama”, “Macarena”, “Serenata Española”, “La Lola se va a los puertos”, “Vendaval”, “Sucedió en Sevilla”, “La novia de Juan Lucero”, “Aeropuerto” y “Lola la Piconera”.

La boda se celebró el 15 de junio 1964 en la Basílica de la Macarena. Un año después nacería su único hijo, Federico Casado Reina.


Tras vivir un tiempo en Madrid, regresaría a Sevilla donde su marido, el Maestro de Danza "Caracolillo" inauguró una mítica Academia de Danza que popularizó las sevillanas a nivel mundial.


Durante su madurez compaginó su papel como madre y esposa con algunas seleccionadas actuaciones, con gran éxito ("Cantares", presentado por Lauren Postigo, o "Las Coplas", presentado por Carlos Herrera), así como sus recitales en los ciclos de Copla en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, donde actuaba con los alumnos de la Academia de "Caracolillo".

Tuvo la culminación de su carrera en el "Azabache" de la Exposición Universal de Sevilla en 1992 junto a Rocío Jurado, Nati Mistral, María Vidal e Imperio Argentina. Juanita reina obtuvo múltiples condecoraciones y premios, bien merecidos por ser una genial y admirable artista, y por su buen hacer humano.


Falleció el 19 de marzo de 1999 en Sevilla, a causa de una insuficiencia respiratoria.

Sus restos descansan en el cementerio de San Fernando de Sevilla.


Bibliografía: Juanita Reina: Un estilo, una época - Maria José Pérez Ortiz - Editorial Arguval


 

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