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miércoles, 15 de abril de 2009

Los Toros En La Copla - El Relicario

(Rosas y Claveles - A.Blanco)


Se podría decir que la copla, genero musicar del más puro españolismo, es el equivalente el música a la pintura costumbrista española de los siglos XIX y XX.

Ambos géneros toman para sus argumentos dramas de la vida cotidiana, expresando la forma de vida del pueblo, creando una composición de pura poesía, tanto en la pintura como en el cante.

Muchos y variados son los temas que se tocan, todos relacionados con el sentimiento: penas, alegrías, amores, desengaños, celos, dolor… Uno de los elementos principales está inspirado en el mundo taurino, elemento que acarrea gran colorido y sentir.

La copla en general, presenta unas características muy definidas, tiene siempre la misma estructura: introducción, nudo y desenlace de la historia; con unos argumentos concretos y un lenguaje propio.
La copla presenta unas características muy definidas, tiene siempre la misma estructura: introducción, nudo y desenlace de la historia; con unos argumentos concretos y un lenguaje propio. La copla se inspirará para sus temas en el entorno cotidiano.

"Majas en el balcón" - Francisco de Goya


La copla va a tomar del mundo taurino los elementos más simbólicos: la figura del torero como elemento romántico, lo vistoso de la Fiesta, esas tardes de faenas, la atracción de las mujeres por esos valientes hombres que desencadenan amores encendidos y pasiones desatadas.

Cuentan historias de muchachos y hombres valientes, que se enfrentan al toro tanto dentro de la plaza como fuera de ella, en los tablaos, la mayoría gente pobre de clase humilde, que buscan a través del toreo una manera de ganarse la vida frente a su enemigo.

La figura del torero siempre lleva unida la de la mujer enamorada, tanto de su gallardía como de su valentía, enamorada intensamente, y llevando a receses ese amor en secreto.

Esa mujer sufre por su vida y llora en silencio para sí misma, más sin embargo no así en su cante, lanzando en sus coplas todo el más puro sentimiento que la vida mundana lleva escondido.

Estas coplas, historias de toros y toreros, a veces tienen un final feliz, y otras por el contrario trágico, cuando la vida del valiente es truncada por las astas del toro azabache con el que se reta.


Los celos, los amores no confesados, son otros de los elementos que tienen aquí su espacio. Unos celos que en la copla tienen su renglón de oro. El toro es la metáfora de los celos, el mayor dolor que puede sufrir la mujer. Los celos pueden asesinar un amor igual que el toro siega la vida.
No puede faltar en estas historias la presencia de la Virgen, protectora y paño de lágrimas de los dos protagonistas: La cantante y el torero.


"El Relicario" es un popular cuplé (antecedente de la copla), comn música del maestro Padilla, que narra la historia de amor entre un torero y una mujer, quién ve como él es herido de muerte por un toro en la plaza. Este cuplé lo popularizó Raquél Meller e hizo iuna grabación en 1920. Posteriormente se harían varias versiones cinematográficas de este tema, todas con el mismo título: en 1927, dirigida por Miguel Contreras Torres, y en 1933 por Ricart de Baños, con la cantante Lola Cobello. Sara Montiel lo incluiría en su película "El Ultimo Cuplé", rodada en 1957.

Raquel Meller - El Relicario - Descárgala si quieres





Sara Montiel - El Relicario - Descárgala si quieres




Aquí os dejo un enlace para para que veáis a
Rocio Jurado, "la más grande", cantando El Relicario en el espectáculo Azabache.


Bibliografía: "La Copla y los Toros" - Manuel Román - Ganaderos de Lidia.com

miércoles, 8 de abril de 2009

La Copla En La Política Española

(Flor Rosa Roja) imagen de aquí


(Pasodoble "María del Carmen" de Valverde, León y Quiroga, cantado por Imperio Argentina)

La Copla que nace como tal a principios del siglo XX desbancando a la Tonadilla escénica y el cuplé se consolida como un género con identidad propia dentro del cante popular español, y es aupada a los ambientes intelectuales y pensadores como Manuel de Falla, Rafael Alberti, Lorca, y la totalidad de la Generación del 27, manteniendo este ambiente una estrecha relación cultural con la copla y sus artistas. De hecho Federico rescató del olvido coplas como Los cuatro muleros, En el café de Chinitas, Los Peregrinitos o Anda Jaleo. La copla se consolidó con durante la golpeada II República Española.


En la España dividida durante la Guerra Civil se oían las mismas coplas en ambos bandos, y una vez finalizada la contienda continuó siendo un género muy popular.


Con la victoria golpista, se le cambió el intelectual término de “copla” por el más casposamente patrio de “canción española” o “canción andaluza”; sus canciones más comprometidas fueron censuradas o prohibidas, y sus representantes republicanos, como Miguel de Molina o Angelillo, perseguidos, encarcelados, golpeados, insultados y, finalmente, exiliados.

Rafael de León, el inmortal autor de “Ojos Verdes” en el Café de Oriente de Barcelona, uno de los templos de la Copla, en una noche memorable de 1931 con Lorca y Miguel de Molina como parteros de esa canción, llegó a decir en una de las escasísimas entrevistas que concedió: “La Guerra Civil es un río de sangre: por una orilla va Concha Piquer, y por la otra, Miguel de Molina.”


La Dictadura franquista acoge en su ideología elementos populistas, que le sirven para formar la cultura del régimen. Fomenta y reserva un lugar de honor a los toros y la copla, que gozan de la pasión del pueblo.
Es de sobra conocido el gusto de Franco por la copla y las actuaciones de las Tonadilleras en las celebraciones del El Pardo. La copla vivió una época de oro bajo su palio.


En un momento en el que el censor alargaba faldas y cortaba diálogos la gente de a pié se volcó con las únicas artistas que no eran cuestionadas por el régimen: las tonadilleras, mujeres que, entre líneas y de forma sutil, trataban temas prohibidos. Cuando la tonadillera sale al escenario se produce una comunicación con el público sin igual, ella interpreta, dramatiza, vive y trasciende la historia que canta y el público se introduce en dicha historia y la vive.
Ella es hilo conductor entre la historia y el público y quizás ella sea protagonista real de un amor con un torero.

La identificación que se hizo de copla y Franquismo llevó en los primeros momentos de la Democracia al estancamiento y declive del género: algunos sectores sociales lo consideraron como algo característico de la España más retrograda y menos Europea.

A pesar de que los matrimonios o amoríos entre toreros y tonadilleras seguían ocupando las portadas de las revistas del corazón.


La copla resurgió en la Expo’92 de Sevilla, con el espectáculo Azabache, que resumió su devenir reuniendo artistas pertenecientes a diferentes generaciones, Rocío Jurado, Juana Reina, Nati Mistral e Imperio Argentina. Pero no debemos olvidar la gran labor que realizó Carlos Cano en la revitalización de la copla.


Actualmente nuestras tonadilleras continúan con la tradición. Se han abandonado elementos característicos de antaño, como las batas de cola. Los temas a los que se cantan también son otros, la sociedad es otra, los valores y gustos del público otros.

Pero bien es verdad que coplas históricas como Cinco Farolas, Ojos Verdes, El Relicario siguen siendo de las preferidas del público.

Fuentes: Manuel Francisco Reina

Ganaderos de Lidia



martes, 3 de febrero de 2009

Copla, Sus principios

(Flor: Calvel Blanco)

La Cruz de Mayo-Estrellita de la Palma


Algunos cuentas que la Copla tiene sus raíces en el teatro del siglo XVIII, cuando la jácara, el entremés y el sainete, finalizaban con una puesta en escena musical y cantada, que en sus principios tenía relación con el tema principal de la obra, y que posteriormente se fue desligando de ésta hasta tomar autonomía propia, llegando a formarse una composición literario-musical, comenzando así su desarrollo histórico. Esta forma de cante tomó el nombre de Tonadilla,

La Tonadilla evolucionó su desarrollo a través de cinco etapas, entre 1750 y 1850. Durante la etapa tercera, entre 1770 y 1790, es cuando llega a su mayor apogeo, naciendo así la Tonadilla Unipersonal, precursora de todas las variedades que irían apareciendo posteriormente

Posteriormente, en su quinta etapa, la Tonadilla comienza a decaer, siendo representada cada vez menos asiduamente, si bien acaso se representaban algunas en celebraciones especiales, como la Navidad o Ferias, dando paso al llamado Género Chico, una especie de zarzuela más ligera y popular cuyo momento de máximo desarrollo se produce al final del siglo XIX, coincidiendo a la moda costumbrista de la época.

Comenzaron entonces a producirse un tipo de composiciones más grandiosa, aunque sin apenas calidad, composiciones con música pegadiza y letras picarescas con doble sentido, libertino.

Este género tomó el nombre de Cuplé, y se representaban tanto en teatros como en salones y cafés.

Se desarrollaron dos tipos de cuplés, el sentimental de estilo romántico y el pícaro y descarado, que fundamentalmente fue el que triunfó, en general después de la I Guerra Mundial, ávida como estaba la gente de olvidar tanta tragedia y miseria.

Cupletista importante del momento fue Consuelo Portella, más conocida como “La Chelito” o “La Bella Chelito”, que puso de moda el cuplé picaresco “La pulga”. A estas intérpretes de las denominaba “Canzonetistas”

En torno a las décadas de 1920 y 1930, comienzan a buscarse nuevas vías de expresión y se vuelve de nuevo a las raíces: el romance, el entremés y la expresión popular. Intelectuales, escritores y compositores se vuelven hacia las escenas populares y el flamenco, y comienzan a trabajar con esas posibilidades.

El flamenco hasta ese momento se cantaba y bailaba en tabernas, y nunca ningún intérprete había subido a un escenario. Pero el acervo cultural flamenco y andaluz era tan grande, que no es de extrañar que personalidades como Manuel de Falla o Federico García Lorca, entre otros, ahondarían en ello.

Federico García Lorca y Encarnación López, La Argentinita, grabaron en 1931 unos discos que recopilaban una colección de canciones antiguas andaluzas y castellanas, ella cantando y él al piano, entre las que se encontraban: “En el café de Chinitas”, “Anda jaleo”, “Los cuatro muleros”, “Romance de los mozos de Monleón” y “Los pelegrinitos”. Esta recuperación revolvió el mundo de las variedades, y ayudó a alumbrar un nuevo folclore..

En el apogeo de los espectáculos de variedades, en los que se interpretan cuplés, canciones, Pepe Marchena, o Estrellita Castro se subieron a los escenarios para interpretar canciones que, con aires flamencos, contaban historias andaluzas.

A pesar del éxito también tuvo consecuencias negativas, al propiciar el surgimiento de un tipo de canciones plagadas de tópicos sobre un falso andalucismo, que se hizo muy popular y se extendió de una manera irreparable. De esta forma, surgieron dos tipos de copla: la canción española y la canción andaluza. La diferencia entre ambas reside en el tema.

El cuplé fue languideciendo, constreñido a cafetines y locales de baja estofa, y así sus temas se anquilosaron, pues el público no pedía otra cosa. Lo picaresco se adueñó del género. Frente a él, la canción española y andaluza crecieron y se hicieron dueñas de los teatros, los discos y el cinematógrafo. A ambas composiciones se les ha llamado copla, aunque algunos estudiosos hayan demostrado que la copla propiamente dicha es una estrofa de cuatro versos de arte menor hecha para ser cantada, en la que riman los pares y quedan libres los impares. Pero sucede que en la canción —española o andaluza— hay copla, y que además esa canción tiene un argumento costumbrista, que la distingue de cualquier otro tipo de composición, por lo que ambas son sinónimo de copla.

En un periodo de guerra, posguerra, hambre y miserias, la Copla adquirió su esplendor en la voces de, generalmente al principio mujeres, aquellos que contaban con sus melodías las escenas cotidianas diarias, los amores y desamores y el vivir de cada día. A estas cantantes de Copla se las denominó folclóricas.

Muchas fueron las que pasearon su arte no solo por el territorio Español, sino también lo hicieron allende los mares, e incluso a parte de la Europa de régimen fascista, porque para ellas la ideología política e incluso religiosa nada tenía que ver con su cante.

El nombrar a todas y todos los que han dejado su huella y han quedado para la posteridad sería interminable, pero vaya aquí un ejemplo, digamos los pioneros que tantos y tantos otros han seguido: Concha Piquer, Estrellita Castro, Imperio Argentina, Miguel de Molina, Lola Flores, Juanito Valderrama, Manolo Caracol, Marifé de Triana… y tantos otros que hicieron de este género, la pasión e ilusión de mucha gente.

Estrellita De Palma

Una de las primeras coplas fue “La Cruz de Mayo”, composición preciosa del gran músico Manuel Font de Anta en 1921 o 22. Muchos años después, en 1957, “La Cruz de mayo” dio título a una película protagonizada por Gracia de Triana junto a Miguel Ligero, y en la que Gracia cantaba esta copla con letra de Salvador Valverde. También han hecho versiones de esta gran pieza intérpretes como Estrellita de Palma y Carmen Sevilla.

Fuente de Datos: Encarta, Wikipedia




 

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